Los Gobiernos a través de los Bancos Centrales pretenden evitar una deflación que minoraría el precio de los activos y supondría mayores problemas para los bancos y las empresas fuertemente endeudadas. El problema es que de esta manera se evita la corrección de excesos de sobrendeudamiento, y ésta es necesaria para partir de un punto desde el cuál podamos emprender una recuperación sostenida, desde unos niveles de endeudamiento más lógicos.
Intentar sostener precios de activos de burbuja crediticia a base de crear dinero nuevo, puede parecer una solución a corto plazo, pero no hace más que diferir el problema. Sigo opinando que la mejor solución sería la de destruir deuda a base de quiebras masivas, por duro que pueda parecer; antes que sostener con respiración asistida una montaña de deuda que resulta más que evidente que ha llegado a un nivel muy por encima del máximo endeudamiento sano permisible con un mínimo de sensatez.

¿Por qué no existe hoy riesgo de inflación? Porque la propia recesión se encarga de ello: el paro creciente, el incierto futuro, el fin de la barra libre crediticia... difícil ver inflación con este panorama.
Si echamos un vistazo al multiplicador bancario de la M1 que nos facilita la Reserva Federal, vemos por qué el incremento de la base monetaria no está provocando inflación en EEUU.

No obstante, la situación dista bastante de la que vimos en ¿Deflación o hiperinflación?, ¿qué es lo que viene?.
El TIPS spread hoy sí nos indica inflación, al contrario que entonces, pero aún baja. Vemos en el siguiente gráfico la rentabilidad de los bonos a 10 años junto a la rentabilidad de los bonos protegidos frente a la inflación del mismo plazo. La diferencia entre ambas rentabilidades es la inflación que el mercado descuenta en el momento actual para los próximos diez años. No obstante, este spread está sometido a ineficiencias de mercado como cualquier otro, y no se trata de ninguna visión de bola de cristal, sino que simplemente es lo que el mercado nos dice hoy.

¿Cuándo llegará la inflación? De la mano de la recuperación. Con recuperación me refiero a la recuperación de verdad, no ésta de los brotes verdes que se va a quedar en nada.
La inversión obvia frente a la subida de la inflación sería precisamente bonos protegidos contra la inflación. Aparte de los TIPS americanos, numerosos países europeos ofrecen bonos ligados a la inflación. El Tesoro español no los ofrece, pero disponemos de fondos de inversión que invierten en bonos ligados a la inflación. Estos bonos actualizan su nominal y su cupón en función de la subida de la inflación, o mejor dicho, del índice de precios. Precisamente en esto reside su principal defecto: el índice de precios de un país suele estar más manipulado a la baja cuanto más suben los precios, con lo que la hipotética cobertura contra la subida de precios, lo es más bien contra el índice de precios cocinado por el gobierno de turno para servir a sus intereses. En España todos recordamos la inclusión de las operaciones de cirugía estética en el cálculo del IPC, o su manipulación a la baja incluyendo precios de rebajas, antes nunca considerados. En EEUU llegan aún más allá y consideran que si sube la carne de cerdo y baja el pollo, el consumidor comprará pollo (y así lo reflejan en su cálculo). Si una televisión de 500 $ sigue costando 500$ al año siguiente, pero con mejores caracterísitcas técnicas, se valoran esas mejoras minorando su precio de cara al cálculo. Sin embargo el consumidor seguirá pagando 500 $ y no menos.
Los bonos ordinarios bajan de precio cuando suben los tipos y suben cuando bajan los tipos. Esto es porque si el nuevo bono ofrece un mayor interés, es lógico que el bono antiguo, que paga un menor interés, baje de precio. Como habitualmente si la inflación sube, los tipos también; nuestra protección frente a la inflación se ve parcialmente compensada por la bajada del precio de los bonos ordinarios debido a la subida de tipos aparejada a dicha inflación. En definitiva, que tampoco son estos bonos ninguna maravilla.
Seguro que ustedes están pensando en la bolsa como una clara alternativa en caso de subida de inflación. Parece obvio que en caso de subida de precios, los precios de las acciones han de subir.
Veamos el siguiente gráfico (clic para ampliar):

Vemos en rojo la inflación y en verde el S&P 500. Los recuadros sombreados son períodos de fuerte subida de la inflación. Como vemos no son precisamente períodos buenos para la bolsa.
Si la inflación no es buena para la bolsa, ¿será la bajada de la inflación buena para la bolsa?. Echando un vistazo al mismo gráfico vemos que no tiene por qué serlo. En general sí lo hace mejor que cuando la inflación sube, pero teniendo en cuenta que todo el gráfico del S&P 500 es alcista en sí, no significa gran cosa. Nos quedamos con que la bolsa no suele hacerlo especialmente bien cuando la inflación sube.
Otra cosa sería con la hiperinflación.

Ojo que no me refiero a alta inflación. Muchos de los que ahora nos aburren alertando de alto peligro de hiperinflación seguro que se apuntan el tanto cuando suba la inflación. Inflación alta no es hiperinflación ni muchísimo menos. Vemos en el gráfico superior cómo históricamente la inflación no ha superado el 20% en USA. Un 20% es alta inflación, pero no hiperinflación. Hiperinflación es lo de Zimbawe, donde han llegado a emitir el billete de 100 billones de dólares de Zimbawe.

Veo altamente improbable la hiperinflación en EEUU, y la descarto en Europa. Alemania tiene aún demasiado reciente la hiperinflación de la República de Weimar, que supuso la pérdida de los ahorros de todas las generaciones anteriores de alemanes. Alemania presionará al BCE para subir tipos cuando la inflación empiece a desmadrarse.
En el improbabilísimo supuesto de hiperinflación, sí sería buena inversión la bolsa, y mejor cuanto más apalancado. Con hiperinflación todo sube, y si nos apalancamos nos aseguramos que hasta lo que sube menos que la inflación nos cubra de la misma gracias a ese efecto multiplicador. Lo difícil es saber el sentido de la bolsa, y con hiperinflación está asegurado el sentido, por tanto nos apalancaríamos de manera insensata vía futuros. Las empresas que mejor lo harían en esas circunstancias serían precisamente las que peor lo hacen hoy: las más endeudadas. De la noche a la mañana su deuda sería papel mojado.
Como ese supuesto es harto improbable, nos centraremos en la inflación. Para el caso de subida fuerte de la inflación (que no es aún el caso actual), la inversión más adecuada son las materias primas y productos básicos. Podríamos comprarlos individualmente a través de futuros (con el inconveniente de estar pendiente de los rollover) o mejor ETF, o incluso a través de un ETF que replique el comportamiento del índice CRB de materias primas, para diversificar con una sola inversión. Esa sería mi apuesta en el supuesto.













