2 de julio de 2009

¿En qué invertir cuando sube la inflación?

En el entorno de recesión actual no se puede considerar que exista riesgo de inflación, pero claro está que si ya estábamos algo asustados con las gráficas de incrementos de la base monetaria; la monetización de deuda por parte primero de la Reserva Federal, y más recientemente por parte del Banco Central Europeo, son potencialmente muy inflacionistas a medio plazo.

Los Gobiernos a través de los Bancos Centrales pretenden evitar una deflación que minoraría el precio de los activos y supondría mayores problemas para los bancos y las empresas fuertemente endeudadas. El problema es que de esta manera se evita la corrección de excesos de sobrendeudamiento, y ésta es necesaria para partir de un punto desde el cuál podamos emprender una recuperación sostenida, desde unos niveles de endeudamiento más lógicos.

Intentar sostener precios de activos de burbuja crediticia a base de crear dinero nuevo, puede parecer una solución a corto plazo, pero no hace más que diferir el problema. Sigo opinando que la mejor solución sería la de destruir deuda a base de quiebras masivas, por duro que pueda parecer; antes que sostener con respiración asistida una montaña de deuda que resulta más que evidente que ha llegado a un nivel muy por encima del máximo endeudamiento sano permisible con un mínimo de sensatez.





¿Por qué no existe hoy riesgo de inflación? Porque la propia recesión se encarga de ello: el paro creciente, el incierto futuro, el fin de la barra libre crediticia... difícil ver inflación con este panorama.

Si echamos un vistazo al multiplicador bancario de la M1 que nos facilita la Reserva Federal, vemos por qué el incremento de la base monetaria no está provocando inflación en EEUU.





No obstante, la situación dista bastante de la que vimos en ¿Deflación o hiperinflación?, ¿qué es lo que viene?.

El TIPS spread hoy sí nos indica inflación, al contrario que entonces, pero aún baja. Vemos en el siguiente gráfico la rentabilidad de los bonos a 10 años junto a la rentabilidad de los bonos protegidos frente a la inflación del mismo plazo. La diferencia entre ambas rentabilidades es la inflación que el mercado descuenta en el momento actual para los próximos diez años. No obstante, este spread está sometido a ineficiencias de mercado como cualquier otro, y no se trata de ninguna visión de bola de cristal, sino que simplemente es lo que el mercado nos dice hoy.






¿Cuándo llegará la inflación? De la mano de la recuperación. Con recuperación me refiero a la recuperación de verdad, no ésta de los brotes verdes que se va a quedar en nada.

La inversión obvia frente a la subida de la inflación sería precisamente bonos protegidos contra la inflación. Aparte de los TIPS americanos, numerosos países europeos ofrecen bonos ligados a la inflación. El Tesoro español no los ofrece, pero disponemos de fondos de inversión que invierten en bonos ligados a la inflación. Estos bonos actualizan su nominal y su cupón en función de la subida de la inflación, o mejor dicho, del índice de precios. Precisamente en esto reside su principal defecto: el índice de precios de un país suele estar más manipulado a la baja cuanto más suben los precios, con lo que la hipotética cobertura contra la subida de precios, lo es más bien contra el índice de precios cocinado por el gobierno de turno para servir a sus intereses. En España todos recordamos la inclusión de las operaciones de cirugía estética en el cálculo del IPC, o su manipulación a la baja incluyendo precios de rebajas, antes nunca considerados. En EEUU llegan aún más allá y consideran que si sube la carne de cerdo y baja el pollo, el consumidor comprará pollo (y así lo reflejan en su cálculo). Si una televisión de 500 $ sigue costando 500$ al año siguiente, pero con mejores caracterísitcas técnicas, se valoran esas mejoras minorando su precio de cara al cálculo. Sin embargo el consumidor seguirá pagando 500 $ y no menos.

Los bonos ordinarios bajan de precio cuando suben los tipos y suben cuando bajan los tipos. Esto es porque si el nuevo bono ofrece un mayor interés, es lógico que el bono antiguo, que paga un menor interés, baje de precio. Como habitualmente si la inflación sube, los tipos también; nuestra protección frente a la inflación se ve parcialmente compensada por la bajada del precio de los bonos ordinarios debido a la subida de tipos aparejada a dicha inflación. En definitiva, que tampoco son estos bonos ninguna maravilla.


Seguro que ustedes están pensando en la bolsa como una clara alternativa en caso de subida de inflación. Parece obvio que en caso de subida de precios, los precios de las acciones han de subir.

Veamos el siguiente gráfico (clic para ampliar):





Vemos en rojo la inflación y en verde el S&P 500. Los recuadros sombreados son períodos de fuerte subida de la inflación. Como vemos no son precisamente períodos buenos para la bolsa.

Si la inflación no es buena para la bolsa, ¿será la bajada de la inflación buena para la bolsa?. Echando un vistazo al mismo gráfico vemos que no tiene por qué serlo. En general sí lo hace mejor que cuando la inflación sube, pero teniendo en cuenta que todo el gráfico del S&P 500 es alcista en sí, no significa gran cosa. Nos quedamos con que la bolsa no suele hacerlo especialmente bien cuando la inflación sube.

Otra cosa sería con la hiperinflación.




Ojo que no me refiero a alta inflación. Muchos de los que ahora nos aburren alertando de alto peligro de hiperinflación seguro que se apuntan el tanto cuando suba la inflación. Inflación alta no es hiperinflación ni muchísimo menos. Vemos en el gráfico superior cómo históricamente la inflación no ha superado el 20% en USA. Un 20% es alta inflación, pero no hiperinflación. Hiperinflación es lo de Zimbawe, donde han llegado a emitir el billete de 100 billones de dólares de Zimbawe.





Veo altamente improbable la hiperinflación en EEUU, y la descarto en Europa. Alemania tiene aún demasiado reciente la hiperinflación de la República de Weimar, que supuso la pérdida de los ahorros de todas las generaciones anteriores de alemanes. Alemania presionará al BCE para subir tipos cuando la inflación empiece a desmadrarse.

En el improbabilísimo supuesto de hiperinflación, sí sería buena inversión la bolsa, y mejor cuanto más apalancado. Con hiperinflación todo sube, y si nos apalancamos nos aseguramos que hasta lo que sube menos que la inflación nos cubra de la misma gracias a ese efecto multiplicador. Lo difícil es saber el sentido de la bolsa, y con hiperinflación está asegurado el sentido, por tanto nos apalancaríamos de manera insensata vía futuros. Las empresas que mejor lo harían en esas circunstancias serían precisamente las que peor lo hacen hoy: las más endeudadas. De la noche a la mañana su deuda sería papel mojado.

Como ese supuesto es harto improbable, nos centraremos en la inflación. Para el caso de subida fuerte de la inflación (que no es aún el caso actual), la inversión más adecuada son las materias primas y productos básicos. Podríamos comprarlos individualmente a través de futuros (con el inconveniente de estar pendiente de los rollover) o mejor ETF, o incluso a través de un ETF que replique el comportamiento del índice CRB de materias primas, para diversificar con una sola inversión. Esa sería mi apuesta en el supuesto.



18 de abril de 2009

¡Compre acciones, que se acaban!

9.030 ptos de Ibex. O lo que es lo mismo, casi un 35% sobre los mínimos de 6.700 ptos que vimos en Marzo. Otra vez la misma historia de que "lo peor ha pasado" y bla, bla, bla. Una especie de dèjá vu con respecto a enero, cuando teníamos al Ibex en 9.800 tras tocar los 7.800 ptos; una subida del 25% desde mínimos. Después llegó a caer un 32% hasta los mencionados 6.700 ptos. En momentos así viene bien releer la entrada el crash del 29 (escrita precisamente en los anteriores máximos) para no perder la perspectiva.


¿Y por qué tanto optimismo?

Por un lado, lógico es que durante una tendencia bajista tan abrupta se produzcan rebotes igualmente violentos. De lo contrario tendríamos todos los índices en cero. Rebotes que pueden ser aprovechados en el trading diario, pero que de ningún modo han de aprovecharse para la composición de nuestra cartera de acciones de largo plazo, pues la tendencia principal sigue siendo bajista. Respecto a esto comenté en una entrada del gran blogero Bourning Markets que tendríamos un rebote importante de manera inminente. Lo comenté el 7 de marzo y el mínimo de 6.700 ptos Ibex lo vimos el siguiente día con mercado, el 9 de marzo.

Toda esta euforia bursátil ha sido propiciada principalmente a raíz de lo comentado del mark to market, lo cual no deja de ser un tanto absurdo. Este sistema financiero cada vez tiene más de contabilidad creativa y menos de criterios de prudencia contable. Relativo a esto recomiendo encarecidamente leer la entrada de S. McCoy: Banesto o cómo se maquillan las cuentas con la aprobación del Banco de España. Sinceramente, esto de hacernos trampas al solitario da bastante miedo.

Respecto a la contabilidad creativa, aquella que parece ser en la que cada día que pasa se basan más los bancos tanto a uno como al otro lado del charco, recomiendo ver el documental: Enron, los tipos que estafaron a América.

Ya comentamos que los mayores bancos estadounidenses están celebrando que por fin han vuelto a obtener beneficios (o están cerca de ello). Vamos a continuación a ver una gráfica de unos ratios de Citibank, porque por más que la miro no veo en ella ningún indicio de mejora.
La gráfica es de ratios de pérdidas en préstamos de hipotecas y tarjetas de crédito, acompañada de la tasa de desempleo (clic para ampliar):




En el caso español, si vemos los últimos datos que nos facilita el Banco de España y nos fijamos en la columna de dudosos, nos recorrerá un sudor frío por el cuerpo (clic para ampliar):



A continuación, visto en un gráfico de morosidad absoluta, publicado en burbuja.info por el forero donjuli2002 (clic para ampliar):






Si el indicio que buscamos para encontrar algo parecido a una estabilización del sistema financiero mundial es el número de quiebras de bancos en EEUU, los datos tampoco son demasiado esperanzadores: en todo 2008 quebraron 25 bancos en EEUU, mientras que durante los escasos cuatro meses que llevamos de 2009 ya han quebrado ¡24 bancos! en EEUU.

También se está hablando mucho acerca de los stress test a los que se está sometiendo a los bancos en EEUU, y cuyos resultados serán publicados a principios de Mayo. Soy optimista acerca de los resultados de estos test, y no es porque confíe ciegamente en la solvencia de los bancos americanos, sino más bien porque se comenta que el peor escenario previsto en los test es incluso optimista respecto a la trayectoria de declive que está indicando la economía real. En definitiva, que no sirven realmente para valorar el comportamiento de los bancos en el peor escenario, porque con toda probabilidad el peor supuesto previsto será mejor que la situación real a la que parece que nos dirigimos.

Otros datos que se están tomando por el mercado como favorables son el del Instituto del Ciclo Económico (ECRI). Un dato que considero muy valioso y fiable, pero cuyo valor actual considero muy lejos de indicar mejoría. Simplemente la economía retrocede a menor velocidad que hace unos meses. El último dato ha sido de -19,7, frente a niveles de entre -20 y -30 en los últimos meses. Una cifra similar a la actual la tuvimos en Octubre de 2008. Vimos este indicador en ¿hemos hecho suelo en las bolsas? y opino que lo prudente sería esperar a un dato positivo. El último dato ECRI positivo que tuvimos se remonta a octubre de 2.007.

El índice inmobiliario de la NAHB también ha mostrado una leve mejoría, pero de nuevo se trata de sólo eso, y para nada de un cambio de tendencia. Leves mejorías hemos visto varias desde el comienzo de su declive y no significaron nada. Cuando realmente veamos un cambio de tendencia será un indicador importante a seguir, pues actúa habitualmente como indicador adelantado, sobre todo su última columna (color verde), que son los compradores potenciales. Un dato importante a seguir junto con el ECRI.





Sí hay un dato que confirmaría la actual subida de las bolsas, y es el Itraxx Crossover, actualmente en niveles de 800 frente a los más de 1.000 que llegara a alcanzar. Este índice nos indica el coste de asegurar contra la quiebra una cartera compuesta por bonos de 50 de las compañías europeas más importantes, y es un bastante fiable indicador de miedo entre las manos fuertes. Está claro que indica menos miedo que en meses pasados, si bien sigue en niveles muy elevados.

23 de marzo de 2009

El oro nunca baja

Tratamos el tema del oro en Oro a 2000 $, donde repasamos lo que sucedió a finales de los años 70, cuando el oro subió desde poco más de 100 $ hasta 850 $ en el año 1980, para caer después y no volver a superar los 500 $ hasta el año 2006, nada menos que 26 años después.

No voy a discutir la consideración de valor refugio del oro. Cierto es que el oro es un dinero que no se puede crear a voluntad de los bancos centrales. Cierto es que si el sistema financiero colapsase, el oro haría valer su condición de valor refugio por la autodestrucción del resto de divisas. También hay que tener en cuenta que si entre los dos escenarios extremos de deflación o hiperinflación, finalmente triunfara el segundo de ellos, el oro se convertiría en una excelente protección. Cierto es también que el oro conserva el valor bastante mejor que el dinero fiat, pues oro se extrae cada año no más del 2% del existente ya extraído, que se estima en 150.000 toneladas; mientras que el dinero fiat se crea a voluntad de los gobiernos. No es discutir estos hechos irrefutables la intención de esta entrada.


No obstante, no es menos cierto que salvo el dinero en liquidez, no hay prácticamente ningún otro activo que se comporte peor a largo plazo que el oro.




Una mirada al gráfico superior nos hace darnos cuenta de que, frente a comprar oro, sólo hay una cosa menos rentable que hacer con el dinero: meterlo en un cajón.

Parece obvio que el oro es enemigo del dinero bancario, y por tanto, un enemigo de los bancos, que preferirían que no supiéramos de su existencia para poder "jugar" con nuestro dinero bancario multiplicándolo a placer a través del multiplicador bancario, o colocándonos sus fabulosos productos de inversión intangibles.

Sin embargo, actualmente se da la paradoja de que gran parte de los bancos de inversión recomiendan invertir en oro, con precios objetivo de 1.500 $ en el caso de Merrill Lynch, o de 2.000 $ en el caso de Citibank. Como normalmente los bancos de inversión recomiendan comprar aquello que ellos tienen en exceso y desean vender caro, nos tomaremos las recomendaciones de compra como una señal de alerta. Aún está demasiado reciente el pronóstico de Goldman Sachs de 200 $ para el barril de petróleo, cuando éste cotizaba a 129 $ y poco antes de que el desplome de su precio lo llevara por debajo de 40 $ el barril.

Pero, ¿qué está haciendo el inversor final?, ese que frecuentemente compra un activo cuando ya es momento de venderlo.

Pues en este artículo y en este otro nos lo muestran:

Marta Domínguez, directora de Oro Direct, una empresa fundada en Valencia en 2006 por el austriaco Michael Berger, afirma que "el número de clientes se ha multiplicado por diez en dos meses. Ahora tenemos unos 2.000". El valor medio de las compras también se ha disparado. "Antes, la media de inversión estaba sobre los 5.000 a 10.000 euros. Ahora está entre los 25.000 y los 40.000", afirma. La empresa venderá este año dos toneladas de oro, algo nunca visto.

Joaquín Van den Brule, responsable de CIODE, una empresa con más de dos décadas de vida, asegura que la demanda se ha multiplicado por 15 en el último mes y medio. "Ahora tenemos clientes que llegan a comprar cinco o diez kilos de golpe", dice.


Tenemos a los bancos de inversión recomendando comprar oro, cuando se supone que el oro es el enemigo número uno de los bancos, y al particular comprando oro como nunca antes se había visto.

Echemos un vistazo a la oferta de oro. Según www.gold.org, la demanda de oro para joyería fue en 2008 de 2.146 toneladas. Demanda que este año está experimentando una caída del 44%. No olvidemos que éste es el uso principal del oro, y por tanto su principal consumo. La demanda de oro físico de inversión fue en 2008 de 766 toneladas, experimentando este año un leve retroceso del 8%.

Si la demanda de joyería ha caído tanto, ¿qué demanda la ha sustituido? Pues los cada vez más populares ETF y los hedge funds, con crecimientos respectivos del 121% y 305% en lo que va de año respecto a 2008. Una demanda puramente especulativa, y que tan rápido como llega, se va. Ya vimos el efecto que causó la retirada de la demanda especulativa sobre el precio del petróleo.

¿Se recuperará la demanda de oro para joyería cuando se retire la demanda especulativa? En el entorno actual, de recesión duradera, difícilmente.

Por el lado de la oferta, la nueva producción de minas se mantiene sobre unas 2.000 toneladas al año (otras fuentes señalan una producción de unas 2.500 toneladas al año), mientras que el oro reciclado apenas ha crecido y supone unas 1.400 toneladas al año (éste no es nueva producción, pero sí oferta). Sin embargo, hay quien opina que últimamente está creciendo la oferta de oro reciclado, favorecida por los altos precios alcanzados:

La importante refinería suiza Argor-Heraeus dijo que el suministro de chatarra se ha "casi duplicado" en los últimos seis meses.

El estratega de metales de UBS, John Reade, dijo que los flujos de chatarra están entrando en niveles sin precedentes.

"Todas las refinerías con las que hablo están repletas, algunas están realmente rechazando chatarra", agregó.


Gran parte de esa chatarra de oro procede de vender "las joyas de la abuela", lo cual es bastante habitual en tiempos de crisis. Esa es la llamada chatarra vieja. La chatarra nueva procede principalmente de los usos industriales del oro.

Lo que está claro es que difícilmente puede bajar el precio del oro por debajo del coste de su extracción, pero éste se sitúa en unos 300-400 $, muy por debajo de los precios actuales.



13 de marzo de 2009

Mark to market

Cuando parecía claro que grandes bancos como Citigroup no eran más que cadáveres bursátiles a la espera de ser nacionalizados, resulta que aparece una comunicación de Pandit (CEO de Citigroup) a sus empleados, asegurando que su banco está actualmente obteniendo beneficios. Y no sólo eso, sino que están teniendo el mejor trimestre desde el verano de 2007. Los beneficios del primer trimestre podrían ser de 8.300 millones de dólares, antes de impuestos y provisiones. Se supone que es una nota interna. Sólo se supone, pues la intencionalidad es clara hacia los mercados, que iban a dejar caer la acción de Citi por debajo de un dólar. ¿Un ataque a los cortos?

Ken Lewis, CEO de Bank of America, no podía ser menos, y al día siguiente aparece en CNBC con la misma historia: están obteniendo beneficios. JP Morgan también se unió a la fiesta de los sorprendentes beneficios.

Apenas hace cuatro días desde las últimas ayudas públicas a estos colosos, lloraban y pedían, y ahora; como por arte de magia, están obteniendo beneficios.

Como curiosidad les diré que el 2 de marzo, Roberto Hernandez, director de Citi, compró 6 millones de acciones a 1,25 $. El 3 de marzo, Manuel Medina-Mora, CEO de Latinoamérica y Méjico de Citi, compró 1,5 millones de acciones a 1,24 $. Que casualidad que tan pocos días después apareciera tan positiva comunicación del CEO a sus empleados.


¿Nos lo creemos?

Está claro que están obteniendo beneficios operativos, eso sí nos lo creemos. No es difícil de creer teniendo en cuenta que el dinero en EEUU ahora es gratis, y puesto que los préstamos son en gran parte a tipo fijo, los tipos de interés les favorecen en su beneficio del día a día.


Pero, ¿y que pasa con el mark to market?

El mark to market es la obligación que tienen los bancos de reflejar cada trimestre en sus cuentas la depreciación sufrida por sus activos, en base a su precio de mercado. Ocasionan los temidos write downs, el auténtico problema de los bancos.

Citi lleva 88.900 millones de $ en write downs desde el comienzo de la crisis. Los beneficios futuros dependen totalmente de la importancia de los write downs en sus resultados, y éstos dependen del deterioro de la economía y del mercado, pero también de la aplicación o no del mark to market, que es actualmente el debate de moda.

Se está comentando estos días que el U.S. Financial Accounting Standards Board se reúne el lunes para tratar sobre la aplicación del mark to market a activos poco líquidos. Parece poco probable la desaparición del mark to market, pero sí que se empieza a considerar la posibilidad de modificarlo en periodos excepcionales en los que no exista mercado para esos activos. Algo que sería muy favorable para los resultados de los bancos americanos, y como consecuencia, para sus cotizaciones.

Se supone que los paquetes de deuda hipotecaria se valoran hoy en el mercado por debajo de su valor "real". Pero, ¿cuál es su valor real?. En los paquetes de deuda hipotecaria puede estar sucediendo lo mismo que en la bolsa y el mercado no es que sobrereaccione y no fije precios justos, sino que simplemente el mercado espera con alta probabilidad una situación futura peor, con más impagos y menores precios de activos. No tiene mucho sentido que el mercado pague por algo tan por debajo de su supuesto valor real. Suponemos que los mercados tienden a ser eficientes (aunque no lo son del todo), y a determinados precios siempre aparecen compradores. Si no aparecen, por algo será, algo descuenta el mercado.

Si un paquete de deuda hipotecaria se valora por el mercado a cero está claro que eso sí es una ineficiencia de mercado. Es prácticamente imposible que valga cero, puesto que aún teniendo que liquidar todo el paquete y con el soporte de activos depreciados, siempre valdrán algo esos activos que hay detrás. Pero volvemos a lo mismo, ¿quién en estas condiciones es capaz de fijar su valor "real"?, ¿tenemos a las puertas otro desastre mayor que el generado por las agencias de calificación?

Está claro que nadie fijará precios considerando que en un año la mora de su deuda duplique la actual, sino que lo fijará estrictamente según la situación actual. Y tampoco considerará previsibles bajadas de precios de activos, con lo que si bien su labor de fijar precios actuales puede ser correcta, conforme el deterioro económico fuera mayor llegaríamos a los precios actuales de mercado o al menos próximos a ellos, y el deterioro del balance de los bancos sería más paulatino. No quebrarían hoy, pero cada día estarían peor. A no ser que entre tanto llegara la tan esperada recuperación económica.


¿Qué sucede si el banco necesita liquidar esas titulizaciones?

Obviamente nadie le pagaría lo que dice que vale, con lo que podría llegar su insolvencia.

¿Se pretende que los bancos puedan fijar por el artículo 33 los precios de activos para evitar que sigan bajando los precios y así seguir inflando la burbuja crediticia unos años más? ¿En qué cimientos estarían basados los bancos cuando explotase esa nueva burbuja más inflada aún que la actual?

Si el mercado sube y me favorece, el mercado manda. Si lo que dice el mercado no nos gusta, rompemos la baraja.

27 de febrero de 2009

¿Está barata la bolsa?

Comentaba en la trampa del PER y el dividendo cómo los bajos PER que se veían entonces no eran ocasión de compra. Cuando el ciclo económico cambia, los bajos PER no suelen ser más que vestigios de los beneficios pasados, ya que a menudo las cotizaciones empiezan a reflejar el deterioro de las expectativas antes de que los PER empiecen a reflejar la caída de los beneficios. Sin embargo, los inversores inexpertos habitualmente son embaucados por esos tentadores ratios y forman cartera justamente en el peor momento posible del ciclo. No son pocos los inversores que han ido comprando acciones de bancos al mismo ritmo que sus cotizaciones se desplomaban, cegados por unos ratios que no eran más que el recuerdo de un pasado que no volverá. En la bolsa lo que se cotiza son las expectativas, y no el momento actual.

Cuando el ciclo económico se va a acercando a la parte más baja, empieza a ocurrir justamente lo contrario: a pesar de las caídas de precio de las acciones, los beneficios bajan tanto (o se convierten en pérdidas) que los PER suben. Parece obvio que una empresa que esté en pérdidas no vale cero (al menos no necesariamente), con lo que digamos que los ciclos económicos distorsionan la validez del PER como método para identificar si una acción está cara o barata.

Para mitigar en cierta medida este efecto usamos el P/E10, que utiliza la media de los beneficios de los 10 años anteriores.






Vemos en el gráfico anterior cómo este PER media de 10 años del S&P500, popularizado por el profesor de Yale Robert Shiller, estaba en 15.4 a finales de 2008. Se considera que es una buena ocasión de compra en mercado bajista cuando baja de 10, de lo cuál estaba aún lejos entonces.

Actualmente, tras las últimas bajadas de la bolsa, se situaría en 13 veces.

Vamos a tomar las estimaciones de beneficios de Standard & Poor´s para 2009 y 2010. Calculamos qué nivel de cotización del índice S&P500 se correspondería con un P/E10 de 10. Tomamos, según estimaciones, beneficios de 32,41$ para 2009 y de 39,59$ para 2010.

Con esos datos obtenemos el nivel de 562 puntos de S&P500 para un PER medio de 10 años de 10 a finales de 2009, lo que implicaría un 25% de caída adicional desde los niveles actuales. Para finales de 2010, el nivel sería de 544 puntos de S&P500. Ese sería el nivel que perforado a la baja nos indicaría una buena ocasión de compra según beneficios medios de los últimos diez años. Por supuesto, éste es un indicador más, y no la piedra filosofal. Podríamos no llegar a ver ese 10 y perdernos la ocasión de compra, pero si entramos más arriba hemos de tener claro que la valoración de la bolsa no es tan barata como nos pueda parecer a simple vista. Como consideración adicional habría que tener en cuenta que a pesar de que el PER medio de diez años representa un ajuste prudente de valoración, no hemos de olvidar que precisamente los diez años anteriores se han caracterizado por los beneficios empresariales basados en un muy elevado consumo que se producía a través de un endeudamiento insensato consecuencia de una burbuja crediticia. Nos hemos acostumbrado a vivir gastando muy por encima de la renta real, y eso se ha terminado. La burbuja inmobiliaria producía un efecto riqueza que incitaba al sobreconsumo, y que en el caso americano se llegaba a consumir la revalorización de la vivienda a través de nuevo endeudamiento.


Tras ver ese nivel de P/E10 inferior a 10, sería conveniente confirmarlo a través de otros importantes indicadores como el ECRI, desempleo, pedidos duraderos, ITRAXX Crossover y HMI.

17 de febrero de 2009

No voy a malvender

"No voy a malvender" se ha convertido en la frase de moda del español con vivienda en venta.


(Imprescindible leer antes Comprar vivienda ahora que han bajado)

Según el diccionario - Malvender: Vender a bajo precio, con poca o ninguna ganancia


La naturaleza humana no deja de sorprenderme. Asimilamos con naturalidad que en un poco más de una década los precios de la vivienda hayan subido de 700 €/m2 a 2500 €/m2, lo que supone una subida de más del 250%; pero a vender un 10% por debajo de los precios máximos alcanzados lo consideramos una estupidez propia de débiles.

¿Acaso suponen los que no "malvenden" que alguna vez volverán a ver los precios pasados?, ¿tenemos hoy un sueldo un 250% superior al de hace 10 años?, ¿van a volver los bancos a prestar sumas obscenas a submileuristas con trabajos precarios?, ¿existe un boom de natalidad entre las nuevas generaciones demandantes de vivienda?

Vimos en la entrada citada, Comprar vivienda ahora que han bajado, como no se da ninguna de esas circunstancias, con lo que no hay ningún factor favorable para que se mantenga artificialmente elevado el precio de la vivienda.

Vamos a ejemplificar el caso de quien pudiendo vender hoy un piso un 10-15% por debajo del precio máximo alcanzado, prefiere no malvenderlo y esperar no se sabe muy bien a qué.

Según el índice de fotocasa.es, el precio medio actual de la vivienda en España es de 2.541 €/m2. Según el mismo portal inmobiliario, desde máximos la vivienda ha bajado un 13,92%, y durante el último año lo ha hecho en un 9,2%.

Según ésto, un propietario de un piso medio (90 m2) está perdiendo 21.000 € cada año por efecto de la depreciación, y recordemos que para volver a la proporción histórica de precios de vivienda y renta familiar (a la cual siempre se revierte), los precios han de caer alrededor del 50% desde máximos, lo cuál no es ninguna catástrofe después de haber subido un 250%.

Si el propietario decide alquilar la vivienda, recibirá por ella unos 805 €/mes, también según el índice de precios medios de fotocasa, con lo que perdería "sólo" 11.340 €/año. Todo esto sin considerar impuestos, mantenimiento, derramas ni la vida útil del inmueble, que no aumenta cada año que pasa, como algunos parecen creer.

Si además resultase que el piso ha sido comprado con dinero ajeno en el techo del mercado, los números serían espeluznantes. El piso hubiera costado 228.690€, que con gastos e impuestos serían alrededor de 250.000 €. Con un préstamo a 30 años, aún suponiendo que el euribor se mantuviera en los bajos niveles actuales y considerando un diferencial de medio punto, durante los primeros siete años pagaríamos de media 600 €/mes de sólo intereses, para una cuota total de 1.071 €. 7.200 €/año de dinero tirado en intereses, sumado a los 21.000 € anuales de depreciación, supondrían una pérdida anual de 28.200 €/año para el propietario que hubiera comprado en el techo y estuviera pagando su hipoteca.

Con esos 28.200 € de dinero tirado podríamos alquilar tres pisos como el comprado, porque no olvidemos que dentro de ese importe no se ha considerado la amortización de la hipoteca, único dinero que se podría considerar como realmente invertido. Comprando en el techo se tira cada año el triple de dinero que alquilando.

¿De verdad que quien vende hoy más barato que ayer está malvendiendo? Sí, en efecto está malvendiendo según la definición de la RAE, pues en algunos casos estaría vendiendo con poca o ninguna ganancia (o con pérdidas), pero sería la actitud más sensata respecto a la previsible evolución futura del precio de la vivienda.


Incluyo a continuación un interesante vídeo sobre la burbuja inmobiliaria americana, de la época durante la cuál se negaba su existencia.

Hoy sabemos que los precios en EEUU han caído ya casi un 40% desde que estallara, y su sobrevaloración durante el techo era muy inferior a la actual en España.




12 de febrero de 2009

El corralito y la bolsa.

Siempre es interesante intentar extraer conclusiones estudiando el comportamiento de la bolsa durante acontecimientos atípicos. Vamos a ver lo que sucedió en la Argentina del corralito, y lo que hizo la bolsa por aquel entonces.

Una breve cronología sería la siguiente:

  • Mediados de 1998: Argentina entra en recesión al final del segundo mandato de Carlos Menem.
  • Diciembre de 2000: El ministro de economía José Luis Machinea negocia un paquete de 40.000 millones de dólares para retrasar pagos del estado, que se encontraba asfixiado. El sector exportador estaba muy perjudicado por el tipo de cambio fijo ligado al dólar (como España ligada al euro, cuando con la peseta se devaluaba en cuanto las cosas se ponían un poco feas).
  • Marzo de 2001: Comienza la fuga de depósitos.
  • Junio de 2001: De la Rúa pide ayuda al FMI y a los bancos.
  • Agosto de 2001: Ley de “Intangibilidad de los depósitos”.
  • Octubre de 2001: Paro del 16,3%.
  • Noviembre de 2001: Caída del 11,6% en la industria, 18,1% en la construcción, 27,5% en la industria automotriz.
  • Diciembre de 2001: Decreto 1570/2001, según el cual no se pueden retirar más de 250 dólares o pesos por semana del total de cuentas que se tengan en cada entidad financiera. No se puede transferir dinero al exterior, salvo operaciones de comercio exterior. Los argentinos se temían una salida de la convertibilidad, y se pretendía detener un crack bancario, (igual que hoy hay españoles que temen una salida de España del euro). Como es lógico, con estas medidas se paralizó la economía de Argentina y llegó el default de la deuda pública de Argentina.
  • Enero de 2002: Eduardo Duhalde deroga la convertibilidad. Se establece el tipo de cambio oficial en 1,4 pesos por dólar. Por contra, se mantiene el cambio de un dólar por peso para las deudas.
  • Febrero de 2002: Se transforman los depósitos de dólares a pesos, a razón de 1,4 pesos por cada dólar. Las deudas también se convierten a pesos, pero con el cambio de un peso por dólar. Los bancos fueron compensados por la asimetría.

Para España sería complicado volver a la peseta debido a que la enorme burbuja inmobiliaria patria se ha financiado con euros que se deben en gran parte a entidades europeas, y una devaluación de la nueva peseta dificultaría la devolución de esos préstamos, salvo si el Estado lo compensara. Estamos hablando de una deuda hipotecaria española de 700.000 millones de euros, lo que hace prácticamente inviable la compensación por parte del Estado a los bancos extranjeros. Y para el ciudadano hipotecado, una deuda en euros creciente cada devaluación sería inasumible en muchos casos.

Más que establecer paralelismos entre Argentina y España (que los hay), mi intención en esta entrada es mostrar el comportamiento de la bolsa argentina, a través de su índice Merval, durante aquellos años convulsos.




Como vemos en el gráfico superior, tras llegar a 869 puntos, el Merval tocó los 300 puntos durante la recesión de 1998. Llegó a subir después ¡el 100%!, hasta que en 2000 y 2001 los problemas de la economía se hicieron más evidentes. Y así se llegó al default de la deuda pública argentina a finales de 2001, con el Merval perdiendo los 200 puntos.

Durante aquellos meses de caídas en las bolsas y pérdida total de confianza en la economía, el sistema financiero y el Gobierno, seguro que algunos pensaron que lo "peor había pasado" y compraron bolsa. El índice seguiría cayendo y ellos acumulando pérdidas.

En casi cualquier momento habría alcistas, igual que hoy los hay, menos cuando llegó el default. Ahí seguro que claudicó el último toro y vendió el último cazador de gangas. Y obviamente, ése fue el momento de comprar, y el que lo hizo pudo llegar a multiplicar su inversión por 12.


3 de febrero de 2009

El curioso comportamiento de los ETFs

En los comentarios de ETFs petróleo 2 ha surgido un interesante debate acerca del curioso comportamiento de los ETFs apalancados e inversos respecto a la evolución de los subyacentes. Resulta que en tendencias laterales todos estos ETFs habitualmente pierden aunque no haya variación entre el precio inicial y final del subyacente. No se trata de ninguna extraña jugarreta del gestor del ETF, sino que sencillamente es debido a que los movimientos a la contra minoran el capital más severamente si hay apalancamiento, y como los rendimientos posteriores se han de aplicar sobre un capital ya menguado, el resultado final puede ser totalmente decepcionante.

La lateralidad y la volatilidad son los enemigos número uno de los ETFs inversos y apalancados si no hay tendencia clara. Las variaciones diarias fuertes, un día en un sentido y al día siguiente en el contrario van descapitalizando el ETF. Tomemos como ejemplo un subyacente que vale hoy 100, mañana 80, pasado 90 y al otro 100. Parece obvio que cualquier ETF con ese subyacente no debería variar de precio en ese periodo, o hacerlo mínimamente. El primer día el subyacente pierde un 20%, el segundo día gana un 12.5% y el tercero sube un 11.1%.

Por tanto, el ETF largo valdrá 100*0.8*1.125*1.111=100. El ETF apalancado x2 (que varía diariamente el doble que el subyacente) valdrá 100*0.6*1.25*1.222=91.65. El ETF corto valdrá 100*1.2*0.875*0.889=93.35. El ETF corto apalancado valdría 100*1.4*0.75*0.778=81.69. Como vemos, sólo el ETF largo no apalancado replica realmente al subyacente. Con cualquiera de los otros, durante un movimiento lateral se pierde.

Vamos a buscar un ejemplo real de mercado. El SP500 entre el 3 de marzo y el 18 de junio de 2008 apenas varió. Pasó de 1331 a 1338 ptos. Si tomamos los ETFs de Proshares sobre el índice en ese período, vemos cómo el apalancado perdió un 0.3%, el corto perdió un 1.8% y el corto apalancado perdió un 4.2%. Tampoco es una gran pérdida, pero ahora vamos a tomar el período que va desde el 9 de octubre de 2008 al 8 de enero de 2009. El SP500 estaba a 910 ptos al principio del período y así finalizó, pero este período ha sido más volátil y con más subidas y bajadas, para no llegar a ninguna parte. Veamos cómo lo hicieron los ETFs: el apalancado perdió un 12.1%, el corto perdió un 22.1% y el corto apalancado perdió un 36.4%. Conclusión: en época de turbulencias y sin tendencia clara, mejor huir de ETFs apalancados y cortos (y de los otros casi que también).


Si la tendencia es fuerte, se produce la curiosa circunstancia de que si tenemos simultáneamente comprados un ETF alcista y uno bajista, sumando el rendimiento individual de cada uno, normalmente ganamos, cuando parece lógico pensar que el rendimiento de uno debería anular al del otro. Tampoco es que esto sea la piedra filosofal, ya que se encuentran muchas excepciones. Por ejemplo, el Proshares Ultra Technology ha caído un 78.84% desde el 31 de octubre de 2007. Tendencia bajista más clara imposible. Y sin embargo, comprar éste y su inverso simultáneamente implicaría perder en el mismo período un 8.5%. Pero ya digo que normalmente se gana comprando el combinado de un ETF y su inverso, siempre que haya clara tendencia, y como vemos, ni mucho menos ocurre siempre.


Vamos ahora con otra inquietud muy interesante planteada por un lector: saber si es más interesante ponerse corto en un ETF largo que comprar un ETF corto. En el mismo ejemplo anterior, el ETF Proshares Ultra Short Technology desde el 31/10/2007 hasta hoy nos habría producido un 61.8% de beneficio. Vamos a suponer que para ponernos cortos nos exigieran como garantía el 100%, que es mucho suponer. Curiosamente ganaríamos un 78.85% poniéndonos cortos en el ETF largo. Esos mismos ETFs, desde el 15/08/08 hasta el 20/11/08 contradicen esa primera impresión, ya que el corto subiría un 171.6%, mientras que ponernos cortos en el largo sólo nos hubiera reportado un 74.47%. Ponernos cortos en un ETF largo nos limita los beneficios, que nunca pueden superar el 100%, ya que nunca lo recompraremos por debajo de cero. Si la tendencia es lateral sí que es claramente mejor ponerse corto en el ETF largo, ya que a igual precio inicial y final apenas perderemos dinero, mientras que ya hemos visto antes que el ETF corto SP500 perdía bastante en períodos volátiles con movimientos erráticos al alza y a la baja, aún sin variación en el subyacente entre los precios inicial y final. Hemos visto el caso lateral y el bajista. Vamos a ver un tercer caso: ponernos bajistas con un ETF alcista vendido en un mercado alcista. Tomamos de nuevo los ETFs UltraTechnology de Proshares. Contra tendencia, el bajista nos hace perder un 38.2%, mientras que ponernos cortos en el ETF alcista nos provoca pérdidas del 52.2%.

Un riesgo no despreciable es que comprar un ETF bajista limita nuestra pérdida a la inversión inicial, mientras que ponernos cortos en uno alcista convierte nuestras posibles pérdidas en ilimitadas, si el subyacente sigue y sigue subiendo.

Otra cuestión es si nuestro broker nos permite ponernos cortos en ETFs largos, lo cuál podríamos hacer a través de CFDs sobre ETFs.


28 de enero de 2009

¿Deflacion o hiperinflacion?, ¿qué es lo que viene?

Si nuestro objetivo de inversión es al menos preservar el capital, se hace básico intentar descifrar el tipo de escenario que se avecina, si se trata de un escenario deflacionario o inflacionario.

Es de pura lógica que el credit crunch y el colapso financiero global no contribuyen al aumento de precios. La aversión al riesgo actual impide que se lleven a cabo compras que antes sí eran posibles, por dificultad de acceso a financiación, lo que contribuye a que bajen los precios. Esto se produce a todos los niveles. El fondo de capital riesgo que antes realizaba compras apalancadas de empresas ya no puede hacerlo con la misma facilidad, al igual que cualquier operación corporativa se hace más complicada. El mismo colapso financiero también lleva aparejado el desapalancamiento en mercados líquidos como la bolsa, con presión a la baja de precios.

A nivel inmobiliario sucede lo mismo. Ya no es viable la empresa inmobiliaria que se dedicaba a fagocitar a otras empresas inmobiliarias, pagando por ellas múltiplos sobre NAV absurdos. Y a otro nivel, ya sólo es una anécdota del pasado el comprador de vivienda que conseguía endeudarse por más del 50% de sus ingresos, a 50 años, y con préstamos al 100% de la inflada tasación. Volvió la cordura y con ella el más sensato criterio de la cuota de préstamo no mayor al 30-35% de ingresos y préstamo no superior al 80% de la tasación realista.

La aversión al riesgo también ha producido un desplome de la renta fija, especialemente en el caso de la de los bancos. Dado el riesgo de quiebra de la mayoría de entidades financieras mundiales, los precios de su renta fija caen al mismo ritmo que suben sus CDS.

Todo ello son factores que favorecen la caida de los precios de activos financieros e inmobiliarios.

A nivel de consumo, podemos guiarnos por varios índices que nos pueden ayudar a predecir la inflación futura.

Uno de ellos es el precio del petróleo, que todos sabemos que desde los más de 140$ que tocara el año pasado, ahora está a poco más que 40$. Bien es cierto que esos 40$ son bastante más de lo que se pagaba hasta hace no muchos años, pero significa una menor presión inflacionista respecto a los recientes precios.




Otro índice interesante de cara a la evolución de precios es el Baltic Dry Index, que nos marca el precio del transporte marítimo para la carga seca. Como vemos, sencillamente se ha desplomado tras una subida espectacular durante los últimos años.



Y como no, el CRB, el índice de las materias primas, que también nos indica caída de precios debido al desplome de la demanda.



Un muy buen indicador adelantado de la inflación es el ISM de precios pagados, el cuál también está cayendo fuertemente.






Todos ellos nos indican presión a la baja para los precios, si bien ni el petróleo ni la mayoría de las materias primas están en niveles tan bajos como parece indicar su reciente desplome. Vemos cómo históricamente han estado más baratas de manera sostenida a lo largo de los años.

En base a todo esto parece obvio diagnosticar una clara deflación futura.

En cambio, si vemos en el siguiente gráfico la base monetaria de EEUU, con Bernanke como campeón mundial en el deporte de tirar dinero desde helicópteros, nos puede provocar auténtico pánico la inflación potencial que se podría generar.




Hoy por hoy no nos debe preocupar ese excepcional incremento de la masa monetaria, pues al estar los mercados congelados, el dinero no fluye y por tanto no puede dar lugar a inflación. No obstante, si se normalizase la situación, el potencial de inflación es tremendo. Los bancos centrales no deberían descuidar el gran riesgo que se corre de no actuar con contundencia drenando liquidez si el comportamiento de los mercados volviese a la normalidad.

¿Con qué nos quedamos entonces?, ¿Deflación o hiperinflación?

Nos fijaremos en una pista importante para ayudarnos a llegar a una conclusión. En EEUU (y en la mayoría de países europeos) el tesoro vende bonos con protección frente a la inflación. Estos bonos actualizan su nominal y su cupón en función de la evolución de la inflación. El interés ofrecido es menor al de un bono ordinario, y la diferencia entre ambos debe coincidir aproximadamente con la inflación esperada. A la diferencia de rentabilidad entre la ofrecida por el bono tradicional y la rentabilidad real (sin inflación) del TIP se le denomina TIPS spread. A continuación un gráfico del TIPS spread a 10 años:





Vemos como habitualmente existía un spread entre ambos bonos, que venía a ser la inflación que el mercado esperaba. Sin embargo, en este momento el mercado dice que no espera inflación para los próximos 10 años. Esta información que nos proporciona el mercado podría estar distorsionada por un exceso de demanda de bonos tradicionales, el habitual de los institucionales, pero el caso es que resulta curioso que el mercado prácticamente esté descontando deflación para los próximos 10 años.


Vamos a ver si sucede lo mismo con las emisiones a 30 años.


Increíble. Frente a las correlaciones del pasado, hoy el mercado de bonos desprecia totalmente la posibilidad de inflación para los próximos 30 años. ¿Se equivocará el mercado esta vez?

24 de enero de 2009

Entrevista con Sergio Marchionne (de imprescindible lectura)

Les traigo a continuación la entrevista que Sergio Marchionne concedió hace unas semanas a Automotive. Sergio Marchionne es el CEO del grupo Fiat y artífice del salvamento de la misma, saneada en sólo cuatro años desde su entrada en la firma. La entrevista es anterior a que se hiciera pública la entrada de Fiat en Chrysler, y fue publicada en la carta de la bolsa.

No tiene desperdicio. Es una entrevista de imprescindible lectura.

Acerca de los fabricantes de coches, comenté en la trampa del per y el dividendo lo siguiente:

Los fabricantes de coches. Otro ejemplo de PER muy bajo en la actualidad. Es obvio que durante las recesiones se reduce en gran medida el consumo de bienes duraderos. Históricamente se considera un indicador adelantado de recesión una caída en las ventas de coches de un 2%, pues lo habitual es siempre el crecimiento. Vemos cómo en la actualidad las ventas de coches están cayendo del orden del 40% respecto al pasado año. Más que una caída es un cataclismo. Sector para no tocar tampoco en base a su bajo PER, pues resulta muy complicado estimar beneficios futuros. Ni las propias marcas serían capaces. Están en un proceso de reducción drástica de actividad y costes; en un esperar y ver.


Les dejo con la entrevista:

P. ¿Cuál es su humor dada la actual crisis a la que se enfrenta la industria automovilística?.
R. Soy realmente pesimista. Lo que estamos viendo no tiene precedentes. Tengo 56 años y nunca he visto nada parecido.

P. ¿Qué falla?.
R. No hay una sola cosa que explique completamente el problema. Reconozco y entiendo partes del problema, particularmente en áreas donde el sistema ha fallado, porque hemos vivido estas situaciones antes. Pero nunca he visto el fallo simultáneo de tantos sistemas a la vez.

P. ¿Cómo afectará esta crisis a las ventas en Europa occidental en 2009 y 2010?
R. Honestamente no lo sé. No es que me niegue a hacer una previsión. Simplemente no tengo un contexto fiable con el que hacer la previsión. Los elementos que se incluyen para predecir la demanda en un mundo normal y racional ya no están presentes. Así que me abstengo.

P. ¿Qué quiere decir con “abstenerse”?.
R. Me abstengo de fijar compromisos en términos de volumen. Realmente no sé cómo hacer una evaluación creíble del próximo par de años. No trato de ser alarmista o de pintar un futuro oscuro. Pienso que saldremos de esto. Pero pienso que los tradicionales, e incluso vanguardistas métodos para estimar volúmenes, cuotas de mercado, efectividad de técnicas de marketing, reposicionamiento de marcas, todas estas cosas, todos estos elementos, requieren que hay al menos uno o dos puntos de referencia fiables.

P. ¿Como Consejero Delegado del grupo Fiat, cuál es su respuesta a corto plazo ante este oscuro escenario?.
R. He revistado totalmente lo que haremos en la primera parte de 2009. Simplemente vamos a pisar los frenos hasta el fondo, usar tantas regulaciones temporales como sea necesario, recortar todo, hasta lo básico. Tendré una semana de producción entre ahora y comienzos de enero.
Tras eso, estaremos a oscuras porque no tengo ni idea de cómo será la demanda. Ni idea. Es como ir a nadar sin nunca saber cuándo puedes hacer pie porque el fondo es tan inestable que simplemente no puedes saber cuándo lo has alcanzado.

P. Si no tiene ni idea de dónde está el fondo, ¿qué podría pasarle a esta industria en los próximos 24 meses?.
R. Necesitamos sentar a todos en la mesa y decir: “Mirad chicos, la fiesta se ha acabado. Alguien ha visto nuestro farol y no todos vamos a conseguirlo, así que arreglémoslo”. Puede que sea doloroso. Puede que sea feo. Pero si queremos hacer lo correcto para la industria, hagámoslo ahora. Nuestra estrategia de alianzas industriales fue un paso para llegar allí. Pero dado dónde está la demanda y a dónde va, es demasiado lento. Quizá esté completamente equivocado, pero hoy mi instinto es ser verdaderamente draconiano. Para cuando hayamos terminado con esto, en los próximos 24 meses, en lo que se refiere a los fabricantes de gran volumen, vamos a terminar con una casa americana, una alemana, una euro-japonesa, probablemente con una extensión significativa en los Estados Unidos; una en Japón, una en China y otro potencial jugador europeo. (…) No puedo seguir trabajando en los coches yo solo. Necesito una máquina mucho más grande para ayudarme. Necesito una máquina compartida.

P. ¿Cómo puede moverse a una “máquina común” cuando aún tiene que desarrollar sus productos futuros?.
R. Estoy echando el freno en todo. Estoy frenando el desarrollo de modelos que no han pasado ya del 80% ó 90%. El sustituto del Alfa 147 saldrá, eso no cambiará. Pero si me preguntas si invertiré en un nuevo SUV para Alfa de forma independiente, la respuesta es “¡No!”. (…) Si no acabamos pensando en esta industria como en una industria Wal-Mart, vamos a pagar el precio de pensar que estamos en el extremo lujoso del negocio. El problema con la gente del automóvil es que siempre pensaron que estaban en la cima de la cadena alimenticia y, desafortunadamente, estamos todos sentados al fondo. Y ahora el mundo nos lo ha dejado claro.

(…) Cuando hice esos comentarios sobre los seis fabricantes globales de lo que realmente estaba hablando es de que hay una diferencia entre ser Wal-Mart y ser Neiman Marcus (un distribuidor altamente exclusivo). Ferrari puede ser Neiman Marcus, Maserati puede, Porsche puede.
Probablemente haya otra capa de jugadores de relativamente alta clase, pero está limitada. Y luego estamos el resto de nosotros, los Wal-Marts del mundo.

P. ¿Cómo encaja su marca low-cost para Europa occidental en esta visión?
R. Es parte de nuestro replanteamiento global. Somos Wal-Mart, ¡pero hemos estado viviendo como Neiman Marcus! La marca low-cost es una extensión natural de nuestra cobertura del mercado.

P. ¿Cómo afectará esta crisis a los proveedores?.
R. También será doloroso para ellos. Hemos estado racionalizando la base de proveedores pero hay que hacer más porque hemos creado estos hábitos increíblemente malos. Apoyamos a los proveedores en este proceso. Nunca hemos forzado a la mayoría a solucionarlo. Elegimos la base de proveedores equivocada. En Fiat la mayoría del trabajo obvio está hecho. Hemos hecho limpieza. Pero tenemos que hacer mucho más.

(…)

P. ¿Quiere decir que los bancos, tras ser recapitalizados, no están recuperando operaciones normales, como prestar dinero, para que el sistema siga funcionando?.
R. Ese es exactamente el problema. Los bancos seguirán llevándose tu dinero. Pero para reducir su exposición al riesgo han hecho mucho más rígidas sus prácticas para prestar dinero. El depositante puede sentirse más seguro porque el banco no está en riesgo y el banco es feliz porque ha reducido su riesgo. Pero esto ha disparado un severo problema de crédito. Los bancos van a ser increíblemente más selectivos en lo que financian. No van a sentir ninguna obligación de mantener compañías industriales en servicio, discutiblemente porque consideran que su propia supervivencia está en juego. Pero lo que hace peor las cosas es que los mercados de capital también se están cerrando. La capacidad para conseguir financiación, mediante deuda o equidad con un proceso de distribución en los mercados financieros más amplios, se ha reducido severamente, y en algunos casos es inexistente.

P. ¿Y la financiación de los consumidores privados?.
R. La financiación de los consumidores privados está basada en tu habilidad para remunerar. Después de que todo esto haya pasado, conseguir crédito será mucho más difícil. Estamos empezando a meternos a nosotros mismos dentro de un círculo vicioso. Estamos tensando el crédito hasta el punto de que al final del día, estamos negándolo a todo el mundo. Estamos matando la demanda. Si la demanda no existe, no tengo razón de ser. Lo que sea que produzca no se va a vender.




Sergio Marchionne nos explica que nadie puede en este momento hacer previsiones, pues nada se sabe del futuro, ni siquiera del más inmediato. Cuando un negocio sigue una progresión se pueden hacer previsiones, pero cuando eso se rompe abruptamente, lo único que se puede hacer es adaptarse a las nuevas circunstancias lo mejor posible. Y esas nuevas circunstancias no tienen nada que ver con el crecimiento, ni por supuesto con el incremento de beneficios.

¿Qué podemos suponer que harán los fabricantes de automóviles para adaptarse? A menores ventas parece obvio que tras los parones temporales de producción pudieran venir los cierres definitivos de plantas. ¿Y qué plantas decidirán cerrar antes?: ¿plantas ubicadas en su país de origen?, ¿plantas ubicadas fuera de su país de origen?, o ¿plantas situadas fuera de su país de origen en mercados emergentes con costes de mano de obra muy bajos y mercados en crecimiento?