13 de marzo de 2009

Mark to market

Cuando parecía claro que grandes bancos como Citigroup no eran más que cadáveres bursátiles a la espera de ser nacionalizados, resulta que aparece una comunicación de Pandit (CEO de Citigroup) a sus empleados, asegurando que su banco está actualmente obteniendo beneficios. Y no sólo eso, sino que están teniendo el mejor trimestre desde el verano de 2007. Los beneficios del primer trimestre podrían ser de 8.300 millones de dólares, antes de impuestos y provisiones. Se supone que es una nota interna. Sólo se supone, pues la intencionalidad es clara hacia los mercados, que iban a dejar caer la acción de Citi por debajo de un dólar. ¿Un ataque a los cortos?

Ken Lewis, CEO de Bank of America, no podía ser menos, y al día siguiente aparece en CNBC con la misma historia: están obteniendo beneficios. JP Morgan también se unió a la fiesta de los sorprendentes beneficios.

Apenas hace cuatro días desde las últimas ayudas públicas a estos colosos, lloraban y pedían, y ahora; como por arte de magia, están obteniendo beneficios.

Como curiosidad les diré que el 2 de marzo, Roberto Hernandez, director de Citi, compró 6 millones de acciones a 1,25 $. El 3 de marzo, Manuel Medina-Mora, CEO de Latinoamérica y Méjico de Citi, compró 1,5 millones de acciones a 1,24 $. Que casualidad que tan pocos días después apareciera tan positiva comunicación del CEO a sus empleados.


¿Nos lo creemos?

Está claro que están obteniendo beneficios operativos, eso sí nos lo creemos. No es difícil de creer teniendo en cuenta que el dinero en EEUU ahora es gratis, y puesto que los préstamos son en gran parte a tipo fijo, los tipos de interés les favorecen en su beneficio del día a día.


Pero, ¿y que pasa con el mark to market?

El mark to market es la obligación que tienen los bancos de reflejar cada trimestre en sus cuentas la depreciación sufrida por sus activos, en base a su precio de mercado. Ocasionan los temidos write downs, el auténtico problema de los bancos.

Citi lleva 88.900 millones de $ en write downs desde el comienzo de la crisis. Los beneficios futuros dependen totalmente de la importancia de los write downs en sus resultados, y éstos dependen del deterioro de la economía y del mercado, pero también de la aplicación o no del mark to market, que es actualmente el debate de moda.

Se está comentando estos días que el U.S. Financial Accounting Standards Board se reúne el lunes para tratar sobre la aplicación del mark to market a activos poco líquidos. Parece poco probable la desaparición del mark to market, pero sí que se empieza a considerar la posibilidad de modificarlo en periodos excepcionales en los que no exista mercado para esos activos. Algo que sería muy favorable para los resultados de los bancos americanos, y como consecuencia, para sus cotizaciones.

Se supone que los paquetes de deuda hipotecaria se valoran hoy en el mercado por debajo de su valor "real". Pero, ¿cuál es su valor real?. En los paquetes de deuda hipotecaria puede estar sucediendo lo mismo que en la bolsa y el mercado no es que sobrereaccione y no fije precios justos, sino que simplemente el mercado espera con alta probabilidad una situación futura peor, con más impagos y menores precios de activos. No tiene mucho sentido que el mercado pague por algo tan por debajo de su supuesto valor real. Suponemos que los mercados tienden a ser eficientes (aunque no lo son del todo), y a determinados precios siempre aparecen compradores. Si no aparecen, por algo será, algo descuenta el mercado.

Si un paquete de deuda hipotecaria se valora por el mercado a cero está claro que eso sí es una ineficiencia de mercado. Es prácticamente imposible que valga cero, puesto que aún teniendo que liquidar todo el paquete y con el soporte de activos depreciados, siempre valdrán algo esos activos que hay detrás. Pero volvemos a lo mismo, ¿quién en estas condiciones es capaz de fijar su valor "real"?, ¿tenemos a las puertas otro desastre mayor que el generado por las agencias de calificación?

Está claro que nadie fijará precios considerando que en un año la mora de su deuda duplique la actual, sino que lo fijará estrictamente según la situación actual. Y tampoco considerará previsibles bajadas de precios de activos, con lo que si bien su labor de fijar precios actuales puede ser correcta, conforme el deterioro económico fuera mayor llegaríamos a los precios actuales de mercado o al menos próximos a ellos, y el deterioro del balance de los bancos sería más paulatino. No quebrarían hoy, pero cada día estarían peor. A no ser que entre tanto llegara la tan esperada recuperación económica.


¿Qué sucede si el banco necesita liquidar esas titulizaciones?

Obviamente nadie le pagaría lo que dice que vale, con lo que podría llegar su insolvencia.

¿Se pretende que los bancos puedan fijar por el artículo 33 los precios de activos para evitar que sigan bajando los precios y así seguir inflando la burbuja crediticia unos años más? ¿En qué cimientos estarían basados los bancos cuando explotase esa nueva burbuja más inflada aún que la actual?

Si el mercado sube y me favorece, el mercado manda. Si lo que dice el mercado no nos gusta, rompemos la baraja.

2 comentarios:

azpeitia dijo...

Un abrazo y enhorabuena por tu blog....azpeitia

Eduardo Encabo dijo...

Gracias azpeitia.

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